Análisis de Tenebris Somnia: pixel art y cine en una experiencia de terror única

El videojuego argentino de terror combina una estética pixel art inspirada en los clásicos de 8 y 16 bits con escenas live action protagonizadas por actores reales. Una propuesta tan particular como fascinante que busca llevar a los survival horror a otro nivel.

Desde su lanzamiento, Tenebris Somnia no hizo más que despertar elogios entre quienes tuvieron la oportunidad de probarlo. En una industria en la que, por momentos, parece que todos los videojuegos están atrapados en un mismo cuello de botella, la aparición de una idea fresca suele despertar el interés de propios y extraños. En esta oportunidad, el título que se lleva todas las miradas es una producción argentina desarrollada por Saibot Studios y Andrés Borghi.

La aventura nos pone en la piel de Julia, una mujer que comete un pésimo error: después de sufrir una serie de pesadillas en las que su novio aparece en peligro, atacado por horripilantes criaturas, decide acercarse hasta su departamento para comprobar que se encuentra bien. Naturalmente, las cosas no salen como esperaba. Lo que comienza como una sucesión de sueños aterradores termina convirtiéndose en una pesadilla en vida de la que ahora deberá intentar escapar.

Nuestro país no deja de producir grandes exponentes del terror, pero entre tantas grandes obras Tenebris Somnia consigue destacar y trascender fronteras. Pero ¿qué lo diferencia de otros títulos del género? La respuesta está en una propuesta artística que recupera elementos de los clásicos que marcaron el camino del survival horror y los lleva un paso más allá: una combinación de jugabilidad en 8 y 16 bits con secuencias cinematográficas protagonizadas por actores reales.

Una propuesta audiovisual que rompe los esquemas

Es cierto que, desde hace tiempo, cine y videojuegos parecen tender a confundirse o, al menos, entremezclarse de manera cada vez más estrecha. El debate sobre los gráficos ultrarrealistas y el avance tecnológico suele dividir a la comunidad: ¿qué preferimos? ¿Experiencias centradas en la jugabilidad o producciones que buscan alcanzar niveles de realismo cada vez mayores?

La magia de Tenebris Somnia está en tomar elementos de ambos mundos y combinarlos de una manera muy particular. Por un lado, tenemos un videojuego con una estética pixel art que remite a las producciones de antaño; por el otro, escenas live-action filmadas con actores reales que irrumpen en pantalla para mostrarnos una versión completamente diferente de aquello que estamos experimentando.

La idea puede parecer sencilla, pero su ejecución es lo que realmente sorprende. La transición entre el gameplay y las secuencias cinematográficas se produce, literalmente, en un parpadeo. Abrimos una puerta y, de repente, el apartado visual se transforma radicalmente, abandonando los píxeles para encontrarnos frente a un rostro monstruoso interpretado por un actor de carne y hueso. Nada de IA. Estamos ante escenas filmadas y protagonizadas por un elenco de profesionales que consigue transmitir una incomodidad muy particular. El contraste entre ambos estilos no solamente funciona como un recurso visual llamativo, sino que también se convierte en una de las principales herramientas narrativas del juego. Las actuaciones aportan una presencia mucho más tangible a las criaturas y situaciones que encontramos durante la aventura, y hacen que determinados momentos resulten todavía más perturbadores.

¿De dónde nació semejante idea? Para encontrar la respuesta hay que mirar hacia quienes están detrás del proyecto. Andrés Borghi no es solamente desarrollador de videojuegos: también es cineasta y cuenta con experiencia en largometrajes como Nacido para Morir y Bailando con el Peligro, además de cortometrajes destacados, entre los que suele mencionarse Otakus. Su experiencia en el mundo cinematográfico resulta fundamental para entender por qué las secuencias live-action tienen tanta importancia dentro de la propuesta. No se trata de incorporar películas entre una sección y otra del videojuego, sino de conseguir que ambos lenguajes convivan y se complementen, sin sacrificar ni un minuto de jugabilidad.

No abundan los juegos que se hayan animado a experimentar de esta manera. Si bien no es el primero que, apelando a una estética retro, incorpora cinemáticas filmadas con actores reales, lo cierto es que Tenebris Somnia ha sabido convertir este recurso en una parte fundamental de su identidad. Otros títulos, como el mítico Command & Conquer, ya habían demostrado el potencial de esta propuesta. Sin embargo, el juego argentino va un paso más allá: integra las escenas cinematográficas como una pieza necesaria para el desarrollo de la aventura. Si en Command & Conquer las secuencias grabadas servían principalmente para introducir las misiones, en Tenebris Somnia forman parte intrínseca de su narrativa.

En lo técnico, Tenebris Somnia corre de manera espectacular en Nintendo Switch 2. Obviamente, al transcurrir prácticamente toda la aventura en una estética retro, el hardware no necesita hacer ningún milagro ni mucho menos. También tuvimos la oportunidad de jugarlo en Xbox, y las cinemáticas lucen tan asombrosas como en dicha plataforma. Al tratarse de escenas no jugables, sus requerimientos técnicos son menores, lo que permite que la consola de Nintendo las reproduzca sin escatimar en detalles.

El legado de Faith y los clásicos del terror

Uno de los mayores méritos de Tenebris Somnia es su capacidad para construir una identidad propia a partir de las influencias de algunos de los grandes exponentes del terror. En lo jugable, recupera elementos de Resident Evil 1, 2 y 3, especialmente en lo que respecta a la exploración, el combate y el diseño de escenarios. Su narrativa, por otra parte, bebe considerablemente de los primeros dos Silent Hill, mientras que, en el apartado visual, Clock Tower aparece como uno de sus mayores referentes.

Sin embargo, hay una pieza fundamental que termina de darle sentido a toda esta combinación: Faith. Fue precisamente después de conocer el videojuego de Airdorf Games (también argentino) cuando Andrés Borghi comenzó a imaginar una propuesta que fusionara el terror de los clásicos con un lenguaje cinematográfico. Así, Tenebris Somnia no se limita a recuperar las fórmulas que hicieron grandes a aquellos títulos, sino que las utiliza como punto de partida para construir algo diferente: una experiencia que combina la nostalgia del pixel art con la crudeza de las actuaciones live action.

Su apartado artístico, su narrativa oscura y, sobre todo, esa incomodidad constante que consigue generar en el jugador fueron algunas de las influencias fundamentales para el desarrollo de esta producción. La conexión entre ambos proyectos tampoco se limita a una inspiración artística: Mason Smith, de Airdorf Games y creador de Faith, también estuvo involucrado en el desarrollo de Tenebris Somnia. El vínculo se volvio concreto, tangible.

El sistema de combate recupera los clásicos controles tipo tanque, aunque con algunas modificaciones que permiten que Julia no se sienta excesivamente rígida a la hora de enfrentarse a las criaturas. También contamos con alternativas de control: podemos optar por un esquema clásico o uno más moderno, utilizando los botones correspondientes para atacar y disparar.

Los rompecabezas también recuperan esa esencia de los primeros grandes exponentes del género. Algunos nos obligan a recorrer diferentes pisos del edificio, mientras que otros requieren explorar las inmediaciones y prestar atención a los elementos del escenario. La propuesta apuesta por la exploración y la resolución de acertijos, pero sin llegar al extremo de dejarnos dando vueltas durante demasiado tiempo sin saber cómo continuar.

Pese a ser un survival horror, Tenebris Somnia no necesita recurrir constantemente a sustos repentinos para generar miedo. Sabe construir una atmósfera inquietante por sus propios medios, a través de la música sombría, la aparición inesperada de las escenas live action y algunos pasajes en los que un enemigo irrumpe abruptamente al atravesar una puerta.

Pero hay un elemento de tensión que el título maneja especialmente bien y que no pasa desapercibido: el aumento progresivo de la cantidad de enemigos. A medida que avanzamos en la historia, muchas veces debemos regresar a lugares que ya habíamos visitado para abrir una nueva puerta o resolver algún puzle que dejamos pendiente. Y, conforme progresa la aventura, también aumenta la presencia de criaturas. Por eso, cada vez que resolvemos un rompecabezas u obtenemos un objeto nuevo, sabemos que posiblemente nos espere algún monstruo al cruzar la próxima puerta. Quizás esté ahí, quizás no. Esa incertidumbre genera unos segundos de inquietud entre la carga de pantalla y la aparición de algún sonido que nos indicará si la criatura está a punto de abalanzarse sobre nosotros o si se arrastra desde la otra punta del pasillo. Es una mecánica sencilla, pero muy efectiva: consigue que incluso los lugares que ya conocemos vuelvan a generarnos miedo o que, al menos, nos inquieten.

El apartado sonoro también cumple un papel fundamental en la construcción de esa atmósfera. La música sombría acompaña la exploración y contribuye a mantener la sensación de que algo puede salir mal en cualquier momento. Pero no se trata solamente de lo que escuchamos, sino también de cómo el juego utiliza los sonidos para anticiparnos lo que está por suceder. En una experiencia en la que nunca sabemos con certeza qué nos espera detrás de la próxima puerta, el sonido se convierte en una herramienta más para mantenernos en alerta.

Sin acudir a los típicos jumpscares, Tenebris Somnia encuentra en determinadas situaciones la manera de mantenernos en tensión. Sin entrar demasiado en detalles para evitar spoilers, hay un momento de la historia en el que nos obliga a tomar una decisión que, si bien no repercute en absoluto en el desarrollo de la narrativa, sí condiciona nuestra experiencia jugable, particularmente en la manera en que guardamos la partida. Esto nos obliga a estar más atentos que nunca y contribuye a generar una manifiesta sensación de incomodidad e incertidumbre. Es una muestra de cómo el juego consigue convertir una mecánica aparentemente cotidiana en una nueva fuente de tensión.

Una narrativa que respira argentinidad y cine

La historia sigue los pasos de Julia, quien, después de experimentar numerosas pesadillas en las que su novio aparece en peligro, decide acercarse hasta su departamento. Lo que encuentra allí está lejos de tranquilizarla: hay numerosas pruebas de que él todavía está obsesionado con nuestra protagonista y que, en su intento por dejar atrás esa relación, parece haberse involucrado en una especie de ritual que evidentemente terminó saliendo terriblemente mal.

La narrativa está bien construida y aprovecha distintos recursos para mantenernos involucrados. Los diálogos, los comentarios de Julia al interactuar con determinados objetos y sus propios pensamientos nos permiten reconstruir lo sucedido y comprender mejor el contexto de la aventura. Pero es, nuevamente, la combinación entre gameplay y escenas cinematográficas la que termina marcando la diferencia. Las secuencias live-action no están ahí simplemente para sorprendernos con algún que otro susto: también nos ofrecen una perspectiva mucho más tangible y perturbadora de aquello que estamos viendo representado mediante píxeles.

Esa dualidad enriquece la narrativa de una manera fascinante. El juego consigue transmitir sensaciones y mostrar situaciones que no necesariamente necesitan explicarse mediante largas conversaciones. Es cierto, en la parte jugable en 8 y 16 bits, tenemos constantemente largas líneas de diálogo. Pero, en las escenas grabadas, no. Sin mediar palabras, una imagen basta para entender por qué algo resulta tan aterrador. La actuación de los protagonistas, que dicho sea de paso están en un nivel altísimo, contribuye a potenciar eso, gracias a los gestos de horror y desconcierto, la respiración agitada o entrecortada, las miradas llenas de perplejidad, entre otras estrategias de comunicación gestual empleadas por el elenco.

Otro de los elementos que más nos gustó de Tenebris Somnia es la cantidad de referencias a nuestra cultura que aparecen a lo largo de la aventura. Y no hablamos simplemente de colocar un mate en algún rincón del escenario para dejar en claro de dónde viene el juego, una práctica que ya fue objeto de críticas por parte de la comunidad, en un debate que aún sigue suscitando diferencias en redes sociales. La producción de Saibot Studios y Andrés Borghi va bastante más allá. Incorpora pequeños detalles de nuestra cotidianidad, elementos que quizás puedan pasar desapercibidos para algunos jugadores, pero que para nosotros resultan inmediatamente reconocibles. Desde los bidets en los baños hasta expresiones tan criollas como un «boludo«, pasando por fotografías que rememoran aquellas vacaciones familiares en alguna provincia de nuestro país.

Son detalles que no necesitan explicaciones ni grandes carteles para funcionar. Simplemente están ahí, formando parte de los escenarios y de la vida de sus personajes, como sucede en cualquier hogar argentino. Y justamente ahí está su mayor acierto cultural: Tenebris Somnia no intenta demostrar constantemente que es argentino, sino que deja que esa identidad aparezca de manera natural. Lo jugamos y lo percibimos, se lo olfateamos: es una producción argentina, lo destila, se le nota por todos lados. Y eso nos encanta, nos hace sentir parte. Puede parecer un aspecto menor frente a su innovadora propuesta audiovisual o sus mecánicas de survival horror, pero es uno de esos detalles que terminan dándole personalidad propia a la experiencia.

Una joyita del terror argentino

Tenebris Somnia es, sin lugar a dudas, uno de los videojuegos argentinos más destacados que hemos tenido la oportunidad de analizar, sino el más destacado. Su propuesta audiovisual, la manera en que combina dos lenguajes artísticos tan diferentes y su capacidad para recuperar la esencia de los survival horror clásicos sin limitarse a imitarlos lo convierten en una experiencia verdaderamente única.

Como experiencia lúdica, es de esos juegos que uno quiere maratonear y que terminan haciéndonos acostar más tarde de lo previsto. Se siente antiguo, pero moderno, y nos mantiene en vilo durante prácticamente toda la aventura. Cada vez que avanzamos, el juego nos ofrece una pista sutil que nos indica cuál podría ser nuestro próximo paso y nos invita a dirigirnos hacia ese lugar. Así, consigue mantenernos cautivos frente al joystick.

Como experiencia artística, está en otro nivel. Demuestra una osadía que llega para resquebrajar ese cuello de botella creativo en el que parece encontrarse buena parte de la industria y consigue unir dos lenguajes que muchas veces se presentan como opuestos. ¿Qué preferimos: juegos ultrarrealistas o experiencias con gráficos más humildes, pero con una jugabilidad sólida? Tenebris Somnia parece responder a esa pregunta sin necesidad de elegir un bando. A los primeros les aporta escenas realistas, filmadas con un gran elenco de actores; a los segundos, una jugabilidad inspirada en fórmulas que quienes venimos de la vieja escuela sabemos lo nobles que pueden ser.

En conclusión, Tenebris Somnia es una joya del survival horror en general y una coronación de la industria argentina en particular. Su innovadora propuesta de fusionar videojuegos y cine se articula con una precisión asombrosa, sin sacrificar ni un segundo de gameplay ni caer en la necesidad de perseguir un realismo gráfico absurdo. En Mate Nintendero tomamos la decisión editorial de no asignar puntuaciones numéricas a los videojuegos argentinos. Preferimos analizarlos por su valor artístico, narrativo y lúdico, además de considerar su importancia para una industria nacional que merece cada vez más reconocimiento. Sin embargo, tengo que decirlo: si hubiéramos decidido ponerle una calificación, Tenebris Somnia se habría convertido en el primer 10 de nuestra web.

Tenebris Somnia está disponible en Nintendo Switch 1 y 2 desde el 16 de octubre y a precio amigo en la región.

Adriel
Adriel

Salvé Hyrule incontables veces. Entrenador pokémon de la vieja escuela, si me buscan seguro estoy en la región de Johto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *