Análisis de Denshattack! – Tony Hawk pero haciendo piruetas a bordo de un tren

Una de las grandes sorpresas del año llega en un formato bastante peculiar: un tren que hace trucos a toda velocidad mientras compite contra otros velocistas en una Japón post catástrofe climática.

Hay videojuegos cuya premisa resulta tan absurda que cuesta creer que puedan funcionar. Denshattack! es, sin lugar a dudas, uno de ellos. Intentar explicarle a alguien que se trata de un arcade donde controlamos un tren capaz de hacer saltos imposibles, derrapes, grinds y piruetas mientras vamos superando niveles en las calles de Japón genera caras de incredulidad.

Sin embargo, basta jugar unos minutos para comprender que detrás de esa idea disparatada se esconde uno de los títulos independientes más sorprendentes de 2026. Porque sí: Denshattack! toma el espíritu de Tony Hawk’s Pro Skater, lo mezcla con la velocidad de un juego de carreras y lo coloca sobre vías ferroviarias. El resultado no solo funciona, sino que es tremendamente divertido.

Y ahora entendemos por qué Nintendo decidió que este título sea la apertura del primer Indie World del año.


Una rebelión sobre rieles

Una crisis climática convirtió gran parte de Japón en un territorio hostil. En respuesta, la poderosa corporación Miraidō construyó enormes ciudades protegidas por cúpulas capaces de filtrar el aire contaminado, aunque solo unos pocos privilegiados pueden acceder a ellas. Quienes quedaron excluidos sobreviven entre las antiguas vías ferroviarias abandonadas, donde nació el Denshattack: una forma de rebeldía que transforma esos viejos rieles en el escenario de competiciones tan espectaculares como desafiantes.

Allí conocemos a Emi, una joven que simplemente realiza entregas con su tren. Durante uno de sus repartos conoce a Fernando, un fotógrafo y escritor de fanzines que viaja por Japón documentando movimientos artísticos y de resistencia. Al verla conducir, reconoce un talento excepcional y le habla por primera vez del Denshattack, despertando en Emi el deseo de convertirse en la mejor competidora del país.

Desde ese momento, Emi decide perseguir el sueño de convertirse en la mejor Denshattack del mundo. Y descubre que es mucho más que una disciplina: es, también, una forma de vida y un modo de rebelarse contra un sistema opresor. Intentando no caer en la tentación de soltar spoilers, empezamos compitiendo por ser los mejores y terminamos combatiendo a una corporación.

La narrativa nunca pretende ser el eje principal de la experiencia, pero cumple muy bien su función. Sirve como hilo conductor entre niveles y está acompañada por escenas animadas con una estética anime muy cuidada que ayudan a desarrollar tanto a los personajes como al universo del juego.

Pero la mayor virtud de Denshattack! está en su exquisita jugabilidad. Aunque al principio el esquema de controles parece complejo —especialmente porque muchas acciones requieren combinar botones mientras avanzamos a toda velocidad—, el aprendizaje resulta sorprendentemente natural y orgánico. Es de esas cosas que simplemente se da de forma instintiva.

En apenas unos niveles comenzamos a encadenar movimientos casi por instinto, guiados por nuestros reflejos y por un entorno que, si bien transcurre a toda velocidad, sabe guiarnos sutilmente para que continuemos por el camino correcto y no nos vayamos por la borda. Porque sí, un error implica descarrilar y volver a intentar esa parte.

Con nuestro tren podemos hacer todo tipo de maniobras: saltar, derrapar, cambiar de vía, grindar sobre rieles, realizar parkour circulando por las paredes, girar sobre túneles, tocar bocinazos para activar elementos del entorno. Y lo más importante: realizar combinaciones y trucos para sumar puntos e impresionar a propios y ajenos.

Cada salto conecta con el siguiente de manera fluida. Cada aterrizaje invita a enlazar una nueva maniobra. Poco a poco dejamos de pensar en los controles para fugazmente leer e interpretar los escenarios, anticipando rampas, obstáculos y oportunidades para aumentar nuestra puntuación y llegar a destino.

Es una filosofía de diseño muy similar a la de Tony Hawk o incluso OlliOlli World: el verdadero desafío no consiste únicamente en llegar a la meta, sino en hacerlo con el mayor estilo posible.


Un diseño de niveles brillante y adrenalínico

Si la jugabilidad es excelente, el diseño de niveles termina de convertir a Denshattack! en algo especial. El juego está dividido en varios mundos que reúnen más de sesenta niveles, y sorprende comprobar que prácticamente ninguno se siente repetitivo. Cada mundo de Denshattack! está inspirado en una región de Japón y cuentan con elementos representativos que le otorgan una identidad visual a cada recorrido

Visitaremos ciudades, pequeños pueblos, montañas, ríos, fábricas abandonadas, túneles, puentes, monumentos y enormes estructuras industriales, todos construidos para sacar el máximo partido a las mecánicas del juego. El juego desborda variedad y derrocha creatividad por todos lados.

Cada mundo introduce nuevas ideas sin abrumar al jugador, y lo hace con una eficacia digna de elogiar: cuando parece que ya dominamos todas las posibilidades de nuestro tren, el juego nos enseña una nueva mecánica sin saturar al usuario, reinventándose constantemente y complementando los nuevos conocimientos con los adquiridos previamente.

Hay recorridos tradicionales que nos llevan del punto A al punto B, circuitos cerrados donde debemos cumplir distintos objetivos, desafíos contrarreloj en los que la puntuación es clave, pruebas centradas en realizar determinados trucos y, por supuesto, carreras contra otros trenes. El juego sabe alternar entre ellos para brindarnos la sensación de estar siempre ante algo diferente.

Incluso los jefes presentan un diseño super original y creativo, aunque prefiero guardarme las sorpresas. Solo voy a decir que dan un cierre a cada mundo de manera brillante, dándonos momentos de pura acción, para luego abrir paso a un nuevo capítulo

En este aspecto, Denshattack! hace todo bien. No por nada siempre nos encontramos diciendo «un nivel más y listo».


Una identidad visual con muchísimo carácter

Desde el primer minuto queda claro que Denshattack! quiere transmitir una identidad marcadamente japonesa. Y lo consigue. Resulta curioso teniendo en cuenta que el estudio responsable, Undercoders, es español, pero el trabajo de ambientación es excelente y la influencia nipona está bien captada.

La dirección artística apuesta por una estética anime muy colorida, con personajes fácilmente reconocibles y escenarios llenos de personalidad. A ello se suma una banda sonora muy energética que acompaña perfectamente el ritmo frenético de la acción y potencia esa constante sensación de velocidad.

Las escenas animadas también cumplen un papel fundamental. No solo aportan carisma a los personajes, sino que profundizan en el lore de ese Japón futurista de forma natural, ampliando el contexto sin interrumpir el ritmo de la aventura ni saturar al jugador con largas secuencias narrativas.

Todo el apartado audiovisual trabaja en la misma dirección: convertir cada recorrido en un espectáculo, como si de un animé interactivo se tratase.


Que no se te vaya este tren

Denshattack! es uno de esos videojuegos que parecen imposibles de vender sobre el papel. De hecho, me cuesta imaginar cómo habrá sido el momento en que pitchearon esta idea en busca de financiación. Hablar de un «Tony Hawk sobre trenes» parece un chiste, pero termina siendo una idea seria y consolidada.

La velocidad, la precisión de los controles, el diseño de niveles, la creatividad de sus mecánicas y su enorme personalidad convierten esta idea aparentemente absurda en una de las experiencias arcade más frescas del año. Es de esos juegos que demuestran que la originalidad todavía tiene mucho espacio dentro de la industria. Y yo, personalmente, tiendo a resaltar esto cada vez que me encuentro con una experiencia de este tipo.

En conclusión, Denshattack! avanza a toda velocidad por unas vías que ningún otro videojuego se había atrevido a recorrer. Su propuesta puede parecer extravagante, pero detrás de esa locura hay un diseño brillante, una jugabilidad tremendamente adictiva y una creatividad que rara vez se ve en el género. Con el diario del lunes, después de jugarlo cuesta entender cómo nadie había tenido esta idea antes.

Denshattack! está disponible en Nintendo Switch desde el 15 de julio de 2026.








🧉 Puntuación matera: 90 / 100

Adriel
Adriel

Salvé Hyrule incontables veces. Entrenador pokémon de la vieja escuela, si me buscan seguro estoy en la región de Johto.

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