El juego de fútbol desarrollado en Argentina ya está disponible en Nintendo Switch con Maradona, Messi y un arsenal de ídolos para hacer goles imposibles.
Beat The Champions salió a la cancha en Nintendo Switch. El título desarrollado por Purple Tree Studio y Whiteboard Games llega para regalarnos una propuesta futbolera con licencia oficial de la AFA, algo sin precedentes en la industria local.
No estamos ante un simulador como EA Sports FC 26 o eFootball, sino frente a un juego de fútbol arcade que apuesta más por la magia del potrero que por el realismo. Acá importan las jugadas imposibles, los regates fantasiosos y los goles con disparos espectaculares al mejor estilo Supercampeones.
La pregunta es simple: ¿cumple con su propuesta o termina siendo otro juego de fútbol más del montón?
Todos nuestros ídolos en un solo juego

La licencia oficial de AFA no es un detalle menor: es de hecho, el principal atractivo de la experiencia. Por primera vez tenemos en a diversos planteles de las Selecciones Argentinas más emblemáticas de la historia, todas en un mismo videojuego.
Así, podemos elegir a la Argentina del 78’, 86’, 90’, 94’, 2006, 2014, 2022 y, obviamente, también al plantel que representará al país en la próxima Copa Mundial de Fútbol.
El componente nostálgico se fusiona con la modernidad para construir una experiencia única. Hasta ahora, algo así solo podía encontrarse mediante mods creados por comunidades fanáticas del fútbol y los videojuegos.
Y ahí está justamente uno de los mayores logros de Beat The Champions: su valor cultural. Tener en un mismo juego a Diego Armando Maradona, Lionel Messi, Mario Kempes, Gabriel Batistuta, Emiliano Martínez, Jorge Valdano, Juan Román Riquelme, Fernando Redondo y tantos otros es algo que, hasta hace pocos años, parecía imposible. En este título están las generaciones atravesadas, la vieja escuela se abaza con la modernidad para regalarnos una propuesta que, hasta la fecha, ningún otro videojuego había hecho posible.
En ese aspecto, es un juego histórico. Y encima se trata de una producción 100% argentina.
La revolución maradoneana

La presencia de Diego Armando Maradona merece un apartado propio. Diego Armando Maradona es el más grande de todos los tiempos, eso es algo innegable. Lo curioso es que, históricamente, su aparición en videojuegos no fue tan grande como su obra terrenal.
Aunque resulte extraño, Diego no tuvo demasiadas apariciones oficiales en videojuegos. Supo aparecer en títulos como Peter Shilton’s Handball Maradona (1986), con la peculiaridad de que en dicho juego el protagonista era, curiosamente, el arquero de la Selección de Inglaterra en el Mundial de México, y debíamos evitar que Diego convierta el famoso gol de «la mano de Dios».
También lo vimos en otros juegos donde su figura era representada con nombres falsos pero fácilmente reconocibles. Así, Maradona supo ser Donadona, Malgani, y otros nombres alternativos que seguramente los millennials añoren con una sonrisa. Claro: sin licencia oficial, no hay nombre real.
Más adelante apareció oficialmente en 2010 FIFA World Cup, el juego que lanzó EA Sports para el Mundial de Sudáfrica, aunque su presencia se dio como director técnico y no como jugador.
Después, Electronic Arts volvió a incluirlo en el modo Ultimate Team de FIFA, que es una modalidad al servicio de las microtransacciones y que requiere una cantidad de tiempo inestimable para progresar. Allí, la carta de Maradona fue incorporada en la edición del 2019, aunque en el medio, tras el fallecimiento del astrojugador, su personaje fue retirado por una denuncia de Matías Morla. Tras resolverse el litigio, Diego volvió a estar presente, con algunos vaivenes judiciales de por medio.
Por su parte, Konami enfrentó distintos conflictos legales vinculados a su imagen, lo que explica su ausencia en los Pro Evolution Soccer que tan grata compañía nos hicieron en nuestra infancia y adolescencia.
Con todo esto sobre la mesa, se entiende por qué jugar con Maradona de manera oficial siempre fue mucho más complicado de lo que debería.
Beat The Champions agarró ese deseo popular y lo convirtió en realidad: podemos elegir a la Selección Argentina, poner a Diego en cancha y gambetear rivales hasta llegar al arco.
Y lo hace de una manera brillante, porque cada versión del diez refleja la época correspondiente. Alguna vez Ernesto Cherquis Bialo dijo que no existe un solo Diego, sino que hay por lo menos 8 o 9 Maradonas. Beat The Champions entendió esto a la perfección y, en consecuencia, nos permite elegir el Diego que más nos representa. Así, el Maradona del 86’ y el del 94’ son visualmente distintos y transmiten sensaciones completamente diferentes. Uno reconoce inmediatamente el sprite y lo asocia con su generación histórica pertinente.
Hay algo profundamente emocionante en disputar un partido con la Argentina de México 86, encarar con el Diego, asociarse con Valdano y recrear, aunque sea desde una mirada arcade, algunas de las jugadas más icónicas de la historia del fútbol. Confesión poco periodística: cada tanto prendo mi Nintendo Switch e intento emular el gol de Maradona a los ingleses, aunque lamento que el arquero de la Selección de Inglaterra sea un Jordan Pickford con el nombre cambiado, y no Peter Shilton.
Algo que imaginamos desde nuestra más tierna infancia, Beat The Champions lo hizo posible. Y ese es su mayor mérito.
Fulbo al mejor estilo Supercampeones

Pensado exclusivamente para disputar partidos entre selecciones nacionales, Beat the Champions recupera la esencia de aquellos viejos juegos de fútbol que priorizaban la diversión inmediata por encima de las simulaciones complejas.
Además de las alineaciones argentinas históricas, el juego incluye más de 80 selecciones internacionales. Aunque las licencias no están presentes fuera de AFA, los nombres alternativos dejan muy claro quién es cada jugador.
Los planteles mezclan figuras de distintas generaciones. Entonces, por mencionar algunos ejemplos, en Brasil coinciden Robertu Cahrlus, Arthur Casemura, Rolandinho Gauchao, Neymor Santos y Ronall Nazareno; y Alemania hace lo mismo, siendo el resultado una especie de dream team en el que comparten cancha Oliver Kanth, Franz Beckenvaver, Tony Krass, Thomas Mulleren y Miroslav Klosan. Así, cada Selección Nacional combina jugadores históricos, dando como resultados alineaciones cargadas de nostalgia y figuras rutilantes, sin que necesitemos que se nos aclare, detrás de cada nombre alternativo, qué jugador se encuentra.
La jugabilidad es simple, dinámica y efectiva. Para atacar podemos pasar la pelota, tirar centros, hacer paredes automáticas como en los viejos Winning Eleven, rematar al arco o realizar regates exagerados. Por momentos se echa en falta alguna mecánica más, pero tampoco se siente como algo imprescindible.
Además, existen tiros especiales acompañados de un pequeños quick time event que aumenta las chances de gol. Estos remates espectaculares pueden ser realizados desde prácticamente cualquier lugar de la cancha con algunos delanteros. Para el resto de los jugadores, existen otro tipo de habilidades, ya sea una sprint para dejar adversarios en el camino, o un zigzagueo para desparramar rivales.
En defensa todo es todavía más caótico: podemos barrer, empujar y golpear rivales prácticamente sin consecuencias. Las faltas casi no existen y eso transforma los partidos en un festival arcade descontrolado. Eso sí: cuidado con las infracciones adentro del área, porque ahí sí puede pasar que el árbitro cobre penal.
Los encuentros son cortos, intensos y cuentan con tres niveles de dificultad. A eso se le suman distintos modos de juego, como la Copa ’26, Torneos y Ligas, tanto internacionales como continentales.
Sin embargo, el verdadero brillo aparece en el multijugador local. Aunque se extraña muchísimo un modo online, las partidas de hasta cuatro jugadores prometen noches cargadas de risas, gritos y goles imposibles.
Un juego divertido, pero con algunas falencias que no pasan inadvertidas.

La versión de Nintendo Switch presenta algunos problemas técnicos notorios.
Hay caídas de frames bastante abruptas, especialmente en tiros de esquina o jugadas que deberían ser veloces y por cuestión de segundos se pierde el foco. También resulta incómoda la interfaz para modificar la formación, ya que los nombres y los indicadores son exageradamente pequeños.
A eso se suma una decisión difícil de entender: todos los jugadores son diestros. En un juego cuyo principal atractivo cultural pasa por controlar a Messi y Maradona, resulta extraño que ninguno pueda aprovechar correctamente su zurda, ni siquiera para patear un tiro desde el punto del penal.
También existen algunos exploits que hacen que el partido sea fácil de romper, como abusar constantemente del arquero para cortar el ritmo del partido y hacer correr el tiempo. Y sí: el juego tiene bugs. Algunos son graciosos —como porteros que salen volando fuera de la cancha—, mientras que otros directamente obligan a reiniciar el encuentro cuando la pelota se va de la línea de cal y el partido nunca se reanuda.
Pero de todas sus carencias, hay una que se siente como una chance de gol desaprovechada: la ausencia de relatos en español.
Un juego tan argentino, tan ligado a nuestra cultura futbolera y tan cargado de identidad pedía a gritos un relator local. Era la oportunidad perfecta para transmitir la pasión del fútbol argentino con nuestros propios modismos y nuestra forma única de vivir cada partido. En cambio, los partidos son únicamente narrados en inglés, con una acentuación un tanto impropia a la hora de pronunciar el nombre o apodo de muchos jugadores argentinos.
Aun así, más allá de todos esos errores, hay algo que el juego logra de manera impecable: divertir. Beat The Champions es adictivo. Uno termina un partido y automáticamente quiere jugar otro más. Me encontré ganando una Copa Internacional con la Argentina del 86′ y anotando en una hoja cuántos goles hacía con cada jugador, jugándola de corrido en una misma noche. Sí, como cuando era un pibe y hacía esas cosas. Si un juego genera eso, quiere decir que sus falencias no opacan su objetivo de fondo.
El fútbol que le gusta a la gente de la vieja escuela

Mientras los simuladores modernos como EA Sports FC 26 y eFootball se vuelven cada vez más repetitivos, mucha gente empieza a mirar hacia atrás en busca de experiencias más simples y directas. Es que el supuesto realismo de los juegos de fútbol mainstream se torna absurdo cuando uno se va al entretiempo de un partido ganando 6-4, sin exagerar.
Esto hace que los usuarios empiecen a añorar otros juegos futboleros, buscando experiencias que se sientan como títulos de la vieja escuela, pero con el toque de frescura de los años que nos toca vivir. Ahí es donde Beat the Champions encuentra su lugar.
El juego entiende perfectamente qué quiere ofrecer: partidos rápidos, espectaculares y cargados de nostalgia. Y aunque por momentos recuerde demasiado a Golazo! Soccer Game (también desarrollado por Purple Tree), logra diferenciarse gracias al enorme peso cultural que representa tener a las selecciones argentinas históricas y, especialmente, a Maradona.
Beat The Champions tiene problemas técnicos, bugs y varias decisiones discutibles. Pero también tiene algo que muy pocos juegos deportivos consiguen: alma. Y asume a la perfección su papel como juego de arcade, convirtiéndose en un gran compañero para una noche de Nintendo, fútbol y amigos.
Es el primer videojuego de fútbol desarrollado en Argentina con licencia oficial de AFA, y eso le da una identidad muy particular. Sus desarrolladores entendieron que no debían enfocarse únicamente en la jugabilidad, sino también en la pasión y el vínculo cultural que el fútbol tiene con el pueblo argentino.
En conclusión, Beat The Champions es una propuesta que resigna realismo para abrazar el espectáculo, la nostalgia y el vértigo arcade, con el agregado de ser una producción argentina que, por primera vez en toda la historia del gaming, logra incluir con licencia oficial a los planteles más icónicos de la Selección Argentina. Quizás no sea el juego de fútbol más profundo o con más opciones del mercado, pero sí uno de los más auténticos. Y cuando estamos tirando paredes con Maradona, Messi o Batistuta mientras gritamos goles, cuesta muchísimo no terminar sonriendo o apretando el puño al festejar una victoria.
Beat The Champions está disponible en Nintendo Switch desde hoy mismo.




